Exposición fotográfica “Miradas”, de alumnos del I Taller de Fotografía Creativa

portada-Inauguracion-Exposicion-fotografia-Miradas0001

Miradas reúne una muestra de obras fotográficas realizadas durante el I Taller de Fotografía Creativa organizado por el Servicio de Cultura de la Universidad de Murcia. Esta exposición colectiva ofrece una variedad de miradas que se caracterizan por un estilo personal de cada uno de sus autores y una intencionalidad en el uso de recursos fotográficos como vehículo creativo de expresividad y evocación, tanto formal como conceptualmente.

Entre los objetivos de este taller se encuentran promocionar y promover el conocimiento y la práctica de la fotografía en su vertiente creativa, enfatizando los aspectos compositivos y plásticos en el tratamiento y la mirada sobre los motivos ya sean figuras humanas o elementos inertes.

El taller se planteó como una experiencia práctica y lúdica de creatividad y acción fotográfica. Los participantes ejercitaron las herramientas y recursos fotográficos tanto formales como estéticos y sobre todo en la mirada del fotógrafo para alcanzar imágenes, que más allá de la corrección técnica, sean capaces ante el espectador de expresar
por si mismas.

Por tanto, se entiende esta actividad como ejecución de intenciones artísticas, estéticas y expresivas. Las fotografías que componen la exposición son muestra de de ello en el transcurso de esta actividad formativa.

La muestra puede visitarse del 24 de enero al 6 de febrero de 2018 en la Sala José Nicolás Almansa del Museo de la Universidad. Ha sido comisariada por Juan Carlos Martínez Rodríguez, cineasta, fotógrafo y realizador audiovisual con una amplia trayectoria profesional y artística.

Vídeo resumen de la exposición

Fuente: Libro de artista “Exposición fotográfica Miradas” – Serie Editum (Colección de Artes Plásticas)

Fernando Bañuls expone en el Museo de la Universidad

Del 23 de enero al 28 de febrero de 2018 en la Sala Pequeña del MUM

Fernando Bañuls Fallo del sistema Expo (1) (Copy) (Copy)

Fueron las vanguardias las que lucharon por lograr (y consiguieron) que una obra artística ya nunca más tuviera que representar algo, ni reproducir una determinada figura (persona, paisaje o cosa), ni evocar un estado de ánimo, significación o lo que sea, ni mucho menos tratar de integrarse como elemento decorativo. Cuando el nuevo arte se liberó de las alienaciones figurativa, simbólica y decorativa que lo tenían secuestrado, logró una victoria que resultó ser pírrica, porque un mínimo de alienación en las formas, emociones o contexto parece resultar necesaria… salvo que se pretenda que cualquier creación artística devenga en la objetivación del objeto mismo, lo que la convertiría en incuestionable. Este proyecto se sitúa entre quienes realizan el viaje de regreso de esa aventura. Frente a la pretensión de abstraer a la creación artística de cualquier referencia que no sea ella misma, busco crear un mundo de referencias articulado en dos ejes: los libros, y la historia del arte contemporáneo.

Libros, por qué? Porque su propia naturaleza los convierte en el vehículo ideal capaz de remitirnos a situaciones, personajes, lugares o ideas en los que colmar, saciar, ese mínimo de alienación que nos permita salir de la mera presencia de las formas artísticas. ¿Un cuadro que se remite a las tesis de Glover sobre la historia moral del siglo XX? ¿De Primo Levi en sus reflexiones sobre Auschwitz? Pues sí. No pretendo que la contemplación del cuadro resulte una experiencia extemporánea, sin conexión con realidad social, cultural o política alguna. La contemplación que propongo no es pura. Puede recorrerse en dos sentidos: de la experiencia cultural (lecturas realizadas, conocimientos artísticos previos…) a la obra; y al revés, podría darse la circunstancia de que la contemplación del cuadro llevara a la lectura del libro expuesto o a la indagación sobre el movimiento artístico utilizado como soporte.

La exposición se organiza en series. La primera, Por su propia mano, es una trilogía dedicada a tres autores suicidas, Mishima,Hemingway y Pavese. Los tres se realizan a partir de una obra del expresionismo abstracto norteamericano. La segunda, Un hombreno es su calavera, es otra trilogía, ésta encargada de revisar los antecedentes que tratan de justificar teóricamente el nazismo: Rosenberg & Gobineau, Klemperer y Primo Levi. La tercera serie, Historia magistra vitae, se centra en el fracaso de la Historia entendida de modo “pragmático” (Hegel), orientada hacia la actualidad para mostrar lo aleccionador o moralizante del pasado histórico. Respecto de ella dice Hegel que la experiencia y la historia nos enseña que “Pueblos y Gobiernos nunca aprendieron nada, que jamás han obrado según las máximas que de ellas hubieran podido sacarse”. La cuarta recoge dos libros bellos e inquietantes: Bartleby, el escribiente, de Melville; y El libro del desasoiego, de Fernando Pessoa. La quinta toma el nombre de un verso (modificado) de Juan Ramón Jiménez: Evitad los sueños de amor y guerra artísticos, y recoge un trabajo sobre Kipling (o sus vidas valieron la pena), y otro sobre La paz perpetua de Kant. La última, Estética vs. Arte, inicia una nueva serie centrada en esa relación.

El título, Fallo del sistema, obedece tanto a la pretendida ausencia de representación del arte contemporáneo, como a la selección de los libros, casi todos en una línea de crítica con la racionalidad instrumental instaurada en las modernas sociedades occidentales desarrolladas.

Fernando Bañuls. Murcia, enero 2018

Fuente: Fundación Cajamurcia