¿Tengo que justificar mi actitud ante el lenguaje?

De cómo (de vez en cuando) intento convencerme a mí mismo de que el planteamiento de mi estudio fin de carrera era (y es aún) de verdad serio, eficaz y absolutamente científico (es decir, etimológicamente hablando: ’un planteamiento que coadyuva a hacer ciencia del “LENGUAJE”), y que llega a conclusiones utilísimas para la comprensión y amor hacia el LENGUAJE” en sí mismo …, y también hacia los procesos de su aprendizaje y uso desde los umbrales del vivir, como fue mi caso que, pertrechado noche y día con los materiales imprescindibles para documentarme con fiabilidad (es decir, un cassette que me cabía en la cartera de mano con el que garbaba continuamente, y papel en blanco junto a su boli correspondiente), fui siguiendo el cómo, el porqué, el paraqué mis dos hijos, de 4 y 2 años, hasta sus 10 y 8 años, iban aprehendiendo el “LENGUAJE”, y, en cualquier momento, cómo iban utilizando lo aprendido [en muchas ocasiones con formas y relumbrones de milagro lingüístico o intelectual, dentro, claro, de esquemas humanos y humanistas; ahí están las cintas y mis notas habladas …, y escritas]

No olvidar que el título de ese trabajo dice:

   “EL ENTUSIASMO COMO PRINCIPIO MOTOR DEL ESTUDIOSO DEL LENGUAJE”.

He aquí una pequeña muestra de cómo me funcionaba mi entusiasmo.

Advertencia: cuando se cita o se hace referencia a un hecho sociolingüístico o psicolingüístico, es obligado aportar toda clase de detalles vivos o vivaces, pues, si no es así, puede pensarse que el que escribe o habla del tal hecho o anécdota está inventándosela, cosa fácil que pueda suceder (incluso inconscientemente) con los ejemplos en el versátil mundo del LUNGUAJE. Así pues, con este principio en el alma, y a modo de muestra de aquel procedimiento documental, refiero lo que sigue:

Hoy me he cruzado con un matrimonio con dos hijos, cerca del Ayuntamiento. Murcia, 20 de marzo de 1999, a las 2 de la tarde.

Las edades de los hijos eran, aprox., 9 y 2 años.

Al pequeño, a primera vista, se le apreciaban indicios de ‘espabilado’.

Oigo (lo he anotado inmediatamente, en una bolsa de plástico, apoyado en el poyete del edificio Moneo) que hablan el pequeñín y la madre:

   —  Mami, aúpa.

   — Yo no puedo (responde la madre).

   — ¡ Sí puedes !! (replica contundente el pequeñín; más adelante dejaré un pequeño comentario a una ausencia en la esencia del “LENGUAJE” del niño).

Estas notas y comentarios son parecidos a los que hice cientos de veces y dejé fijados en mis cassettes y apuntes, y parte de ellos pasaron al trabajo en cuestión.

   Primera observación que te sobresalta hasta lo profundo.

Siempre voy con la emoción puesta, pues me asombran todos los fenómenosnoúmenos del “LENGUAJE” que voy viviendo y que se mueven en cualquier parte de nuestro convivir, pero que, aun siendo LINGÜISTA, puede que pase por ello como si nada sucediese. [N.B. Todo, “LENGUAJE” y mis sentimientos entusiásticos, ¡ oh milagro !!, se albergan en un recipiente tan frágil como nuestros cascos cerebrales son …, aunque a una colega de la Facultad de Medicina de mi Universidad, cuando le consulté lo de ”recipiente tan frágil”, me dijera, vía telefónica interna, que no lo considerara tan frágil …, que el casco cerebral tiene un estructura lo suficientemente bien armada como para resguardar su contenido con seguridad … Le di las gracias sinceramente, y, siendo como era experta en fisiología, no me atreví a contradecirla, cosa que podía haber hecho, argumentándole que yo había sido práctico logopeda en la sección de lesionados cerebrales de un hospital, el que entonces era el Francisco Franco de Barcelona, bajo la sabia mano del doctor don J. M. Torres de Gassó …, y de lo que yo me sospechaba tuve experiencia ante mis ojos y manos, la de los lesionados por traumas tales como automovilísticos, y sus lesiones cerebrales de las áreas de Broca y de Wernike).

Y digo que voy “con la emoción puesta”, por supuesto, no con la mameluca frialdad de quien pasa un cuestionario en una escuela de infantes (caso de la Mujer de Chomsky, con cuyo cuestionario y respuestas –¿eran fidedignas científicamente hablando?– luego hizo un libro); ¡ cuánto daño al ser y al estar del “LENGUAJE” hacen ese tipo de prácticas !!, y, ¡ hay que fastidiarse !!, este tipo de prácticas, supuestamente científicas, se consideran las bases más puras e imprescindibles para llegar al meollo, a la enjundia de la ciencia, del ser del “LENGUAJE”.

¡ Qué curioso !! … Resulta que quien tiene en su mente o alma la idea de que para llegar a sacar a la luz la esencia de los caminos de cómo nosotros aprehendemos y a la vez vamos utilizando nuestro gran instrumento mental para el PENSAMIENTO y la COMUNICACIÓN …, decía que el hecho de que alguien piense que ha de seguir las vías de los escuetos  y asépticos cuestionarios (aparentemente bien construidos), y que, por supuesto, para ellos resulte también que este tipo de encuentros o cruces espontáneos que he dejado transcritos arriba ni les inquieten y hasta es posible que los eviten …, pues, ¡ les distraen de sus autopistas científicas y de tesis doctoral sobre el área LINGÜÍSTICA !!

¿Con qué materiales humanos, entonces, hacen toda una lingüística tesis doctoral, con la que, se les supone que quieren dar pasos firmes dentro de ese saber científico sobre tema, a pesar de hermoso, tan complejo y complicado como el “LENGUAJE” es?, según ellos mismo dicen.

   “ LENGUAJE ”: el pensar ininterrumpidamente …, el pensamiento …, y el exteriorizar lo pensado, y siempre preparado a exteriorizarlo en su forma articulada (entre otras): es decir, en PALABRAS …, porque no olvidemos que hasta la vestimenta en un ”LENGUAJE”, pasando por la grandiosidad y brutal complejidad de composición como el “LENGUAJE” cinematográfico es.

   A propósito de estos pares mínimos que he establecido como uno de los rasgos de la esencialidad o sustancialidad de todo ”LENGUAJE” en nosotros, incluido, por supuesto, el articulado, Helen Keller dice algo que no será fácil que se lo oigamos a alguno de los que se dicen lingüistas; en su libro, The Story of my Live dice, narra, a su 21 años, desvela refiriéndose a su proceso de aprehendizaje del LENGUAJE”, del que, a sus 9 años, ciega y sorda, venía siendo consciente, que se estaba produciendo en ella día a día, segundo a segundo, gracias a MAESTRA, Anne Sullivan: “Everything had a name, and each name gave birth to a new thought” (pag. 36 de la versión que yo manejo, la que me proporcionó la Biblioteca Nacional de España, que, a su vez, tiene marcas de una biblioteca danesa): “Todas las cosas tienen un nombre, y cada nombre alumbra, da a luz [en mí] un nuevo pensamiento”. Los subrayados son míos.

He dicho que a los 9 años “comenzó a ser consciente” …, ¡ ¿alguno de nosotros, lectores, es consciente, es decir, se acuerda, de cómo fuimos aprehendiendo, aprendiendo, desde infantes los infinitos rasgos de nuestra LENGUA MATERNA …, que ahora utilizamos como cualquier cosa? !!

   Su ceguera y sordomudez le concedieron este hermoso privilegio: darse cuenta, ya de adulta, de cuándo y cómo comenzaba –comenzó– a aprehender …, a componer dentro de ella, y a utilizar el “LENGUAJE”, partiendo quasi de cero, estado de alerta o de consciencia que a ella se le prolongó a todo su vivir y APREHENDER …, o aprender.

[NOTA BENE: digo “quasi”, porque, a mi entender, no parece prudente que se diga que nacemos con el alma, o con el entramado psicológico, “tamquam tabula rasa”, como una tabla rasa, sin marca alguna … ¿De dónde sacó la contundencia para la respuesta a su madre aquel niño referido arriba … ¡ “sí puedes” !!? Fijémonos, no obstante, que le faltó añadir algo que cualquiera de nosotros, ya un poquito mayores que él, habríamos añadido: ¡ “sí puedes …, mamá” !!. En fin, no quiero seguir analizando psicolingüísticamente tan hermoso ejemplo de copia y “pega”, con la debida sustitución, para la “airada” réplica al “enemigo” … ¿No nos recuerda esto a aquella práctica de didáctica para los idiomas de los substitution drills americanos?]

 

José Antonio Postigo Pascual

Profesor jubilado de la UMU