ENTREVISTA A MARC SIMÓN. DIRECTOR DEL ÁREA DE INTEGRACIÓN SOCIAL DE LA CAIXA

Las Obras Sociales de las Cajas de Ahorro en España y su influencia en el tercer sector y en las políticas sociales. Un proceso en transformación.

Las cajas de ahorro en España se constituyen históricamente como entidades de crédito sin ánimo de lucro, con el objetivo de luchar contra pobreza y la exclusión social aproximando el crédito a las poblaciones más vulnerables de nuestra sociedad. Su origen se remonta a los Pósitos y a los Montes de Piedad allá por los siglos XVII y XVIII. Por tanto su origen está muy vinculado con los propios fines, valores y principios del tercer sector de acción social.

 

¿Podemos considerar la obra social de las Cajas de Ahorro como una parte integrante del Tercer Sector de Acción Social?

Los más de 100 años de historia de las Obras Sociales de las Cajas de Ahorro nos han dejado la evidencia de ser unas de las principales entidades colaboradoras con las tradicionales entidades integrantes del tercer sector de acción social. Más en concreto, la de la Obra Social de “la Caixa” que es de la que mejor puedo hablar, ha trabajado de manera intensa y conjunta con las entidades sociales, para conseguir los fines fundacionales de ayudar a paliar las diversas situaciones de vulnerabilidad que se dan en la sociedad actual, lo cual evidencia que los objetivos últimos tanto de las entidades del tercer sector como de las obras sociales son similares.

 

¿Cuáles han sido los mecanismos y los instrumentos de colaboración entre la Obra Social de las cajas de ahorro y el Tercer Sector de Acción Social, a la vez que con las facultades y escuelas de trabajo social?

En el año 2009 la CECA publicaba un informe en el se evaluaba el impacto de las obras sociales de las cajas de ahorro en el tercer sector de acción social en España, concluyendo que la aportación de las Cajas de Ahorro ha sido determinante para el desarrollo del tercer sector de acción social, habiendo contribuido de manera significativa a su sostenibilidad financiera, profesionalización, innovación e incremento de la calidad en la provisión de bienes y servicios. Con una inversión total en obra social de 2.058 millones de euros en la anualidad 2008, las cajas se configuraban como un actor social que contribuía de manera determinante en el desarrollo del Estado del Bienestar en España.

La crisis económica y financiera ha justificado el inicio de un proceso de reestructuración bancaria que ha llevado a muchas cajas a procesos de fusión, integrándose en un banco o a otras, como ha sido el caso de la Caixa, que sin proceso de fusión ha creado su propio banco, separando la actividad financiera de la obra social. Este proceso ha dado como resultado la aprobación de la nueva Ley de Cajas de Ahorro y fundaciones bancarias en diciembre de 2013.

En este escenario observamos con preocupación cómo los fondos destinados a la Obra Social por parte de las Cajas de Ahorro y los bancos resultantes se está reduciendo de manera significativa, desde los referidos 2.048 millones del año 2008, a los 1.462 millones del año 2010 y desde ahí, hasta los 1.125  millones en 2011.

En lo que hace referencia al concepto genérico de “Obras Sociales”, entiendo que su relación con las entidades del tercer sector se ha dado principalmente de dos maneras, la primera a través de las convocatorias a proyectos sociales, a veces más estructuradas, y a veces en forma de subvención directa en el que las Obras Sociales se han erigido como financiadoras de proyectos de entidades del tercer sector de acción social. La segunda, más estructurada, pero que a la vez requiere de mayor capacidad económica, a través de la participación por parte de las entidades en programas definidos de manera única, en el que las distintas entidades implementan un modelo común de acción social, que tiene como valor añadido la capacidad de levantar y documentar una metodología capaz de mejorar situaciones concretas de vulnerabilidad que afectan a nuestra sociedad.

La referencia que hace a la disponibilidad global de fondos tiene relación con la situación de crisis económica que también está afectando a las propias Administraciones Públicas y a la dificultad de generar recursos económicos. En el caso de “la Caixa”, hemos conseguido realizar las acciones necesarias, de la mano de una gestión empresarial absolutamente profesional, que nos han permitido mantener por séptimo año consecutivo el presupuesto de la Obra Social. Por tanto, no creo que la discusión esté en la fórmula jurídica, sino en la capacidad de diseñar estrategias para seguir disponiendo de recursos que les permitan seguir con la actuación social. Muy posiblemente el cambio debería de poner encima de la mesa como la función social debería estar conectada con la función empresarial de manera genérica, ya que toda actividad empresarial acaba teniendo repercusión en la sociedad y, en alguna medida, también debe sus perspectivas de futuro al futuro de la sociedad en la que opera.

En lo que respecta a la relación con las facultades y escuelas de trabajo social solo puedo responderles desde la propia experiencia de la Obra Social de “la Caixa”. En nuestro caso, entendemos que el núcleo de la Acción Social tiene que ser el centro que consiga definir de manera correcta la mayor parte de actuaciones que emanan de cualquier programa social, puesto que es la única garantía de que aquellas personas que están viviendo situaciones de dificultad recibirán una ayuda encaminada a ayudarles a resolver su problema. Esto es importantísimo desde una perspectiva de eficiencia social y de asegurar el mejor empleo posible de los recursos de los que se dispone entre todos aquellos que estamos trabajando con estos objetivos comunes. El resultado de esta premisa nos ha llevado a definir que una serie de actuaciones que están detrás de nuestros programas solo pueden ser llevados a cabo por profesionales preparados, que por tanto provienen de estas facultades y escuelas, a la vez que, en muchos casos, nos llevan también a buscar la experiencia de los profesionales que están al frente de estos centros para que también nos ayuden como directores científicos de nuestros programas, a la par que, en caso de necesitar impartir formación a profesionales, en muchos casos lo hacemos también de la mano de las universidades como mejor manera de colocar también el conocimiento referido a la acción social en el lugar que le corresponde.

 

¿El proceso de restructuración de las cajas de ahorro en España y el proceso de fusión, separando la actividad financiera de la actividad social, puede estar incidiendo negativamente en la obra social de las cajas y en sus originales objetivos sociales?

En nuestro caso no es así. Desde hace muchos años la Obra Social se ha nutrido de una parte del beneficio recurrente que producía la actividad financiera. En la situación actual, “la Caixa” que aún sigue en este momento como Caja de Ahorros, y que antes de final de año deberá cambiar su figura jurídica a Fundación Bancaria, dispone de unas acciones de CaixaBank y de una cartera de acciones de otras importantes entidades empresariales. De los rendimientos que obtiene “la Caixa” decide la acción a realizar con ellos, que no es otra que la de seguir actuando en la Obra Social. En este momento, los órganos de control como Caja de Ahorros son los que garantizan que esto siga de esta manera, y cuando se transforme en Fundación Bancaria el patronato que tenga también sabrá preservar esta actividad. En nuestro caso, además, el convencimiento de todos nuestros niveles de decisión, empezando por el propio Presidente, hace de aval de que esto seguirá siendo así.

 

¿En este contexto convulso, puede llegar a desaparecer la Obra Social de las Cajas o a tener un papel residual?

Como en cualquier contexto, es necesario disponer de recursos económicos para poder hacer cualquier actividad. La fuerte crisis económica que ha afectado de manera importante a las entidades financieras ha provocado que estos recursos se reduzcan de manera importante para muchas entidades, e incluso ha llegado a plantear serias dudas sobre su viabilidad de futuro. Las entidades que se han encontrado así son las que han desaparecido o han disminuido en mucho su capacidad de seguir actuando. En muchos de los casos, al pasar a Fundación Bancaria pueden seguir estando presentes, aunque con la nueva realidad de recursos de los que pueden disponer. Esta situación no hubiese sido mejor en el contexto anterior, ya que muchas de estas entidades pasaron de poder contar con beneficios a tener pérdidas, motivo por el cual tampoco hubieran podido seguir actuando.

 

¿Cómo se plantea a futuro, la Obra Social la Caixa, su relación con el Tercer Sector de Acción Social?

Desde la Obra Social de “la Caixa” hace ya muchos años que decidimos que la manera más responsable de implementar nuestra Obra Social para llegar a los colectivos más vulnerables era a través de las entidades del tercer sector de acción social que son las que ya están en contacto con ellos. Pensamos que el hacerlo así dota al sistema de una mayor eficiencia global, a la vez que les da un valor añadido a estos colectivos, ya que, más allá de lo que un programa concreto puede ofrecer, la relación con una entidad social puede servir de acompañamiento a estos colectivos en otros aspectos colaterales importantísimos para que puedan salir de la situación de vulnerabilidad en la que están. Es por este motivo que nos planteamos el seguir actuando de manera general con las entidades, a la vez que fomentar de manera activa la colaboración entre las distintas entidades en clave de territorio, para ayudar a que la suma de sus actividades multiplique los efectos en los colectivos a los que se dirigen.

A toda esta coordinación y trabajo real en red en el territorio le añadimos otro elemento más que nos parece absolutamente crucial en el momento actual, que es la colaboración con la Administración en los programas que se implementan. Es necesario construir y conseguir una efectiva colaboración público privada que entienda la necesidad de sumar esfuerzos y de que es necesario el concurso de todos para que nuestra sociedad pueda progresar. Ninguna administración en el entorno actual dispondrá de suficientes recursos para poder atender a todos sus ciudadanos, y es necesario que sumemos el esfuerzo de todos, administraciones, entidades del tercer sector de acción social y entidades de iniciativa privada como la nuestra para poder afrontar el reto que la crisis nos ha dejado encima de la mesa.

 

El proceso de transformación de las Cajas de Ahorro en Fundaciones, que se ha puesto en marcha, ¿puede suponer un escenario propicio para que el Tercer Sector de Acción Social, se integre y participe en las mismas, reforzando sus objetivos sociales?

En nuestro origen, como entidad promovida por distintos sectores de la sociedad, ya tenemos representantes de distintas entidades sociales dentro de nuestros órganos de gobierno. Si entendemos que la transformación en Fundaciones Bancarias deja como principal objetivo de estas fundaciones poder seguir adelante con la Obra Social, posiblemente este nuevo escenario pueda propiciar para muchas de estas Fundaciones que el peso de las entidades del tercer sector de acción social dentro de sus órganos pueda ser aún más importante, actuando también de esta manera como garantía de que se pueda mantener la actividad esencial de las Obras Sociales ahora transformadas en Fundaciones Bancarias, que no es otra que incidir de manera directa con su Obra Social en la mejora de la sociedad.


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