Poetas de la libertad: Entrevista al Profesor Michael von Albrecht

Von Albrecht

Entrevistamos al profesor Michael von Albrecht, catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Heidelberg y autor de la obra  Poetas de la libertad. De Lucrecio y Catulo a Ovidio, que forma parte de la colección editum signos. Su primera edición en alemán (Grosse römanische Autoren. Texte und Themen, Band 3; von Lukrez und Catull zu Ovid), fue publicada por la Universitätsverlag Winter Heidelbergen el año 2013. La traducción de este libro ha sido llevada a cabo por Antonio Mauriz Martínez y ha sido revisada por el propio Michael von Albrecht y Francisca Moya del Baño, esta última también se ha encargado de la presentación. Además, cuenta con una bibliografía en español elaborada por María Ruiz Sánchez.

Esta obra refleja cómo en una sociedad altamente tradicional, la romana del s. I a. C., los poetas aquí examinados descubren la libertad bajo diferentes manifestaciones: Lucrecio se enfrenta a la idea de la unicidad del mundo, llega a concebir que el macrocosmos es infinito y, aunque no cree en la providencia divina, otorga a su maestro Epicuro la condición de dios liberador. Catulo, en cambio, en su exploración del microcosmos del alma y del amor individual, declara diosa a su amada. Propercio, Tibulo y Ovidio llevan adelante el desafío a la sociedad tradicional al convertirse por voluntad propia en esclavos de las muchachas a las que aman.

Se trata de la cuarta obra del profesor von Albrecht que ve la luz en EDITUM. Las anteriores fueron Virgilio, Grandes maestros de la prosa latina: De Catón a Apuleyo y Ovidio.

Pregunta: Profesor von Albrecht ¿De dónde proviene su gusto por la Filología Clásica?

Respuesta: Yo he sentido  desde siempre un gran amor por las lenguas y tuve la suerte de encontrar buenos maestros en la escuela. Además, cuando tuve que aprender el latín, mi padre hablaba conmigo en esta lengua. Así desde un principio entendí que el latín no es un mero enigma algebráico, sino una lengua llena de vida. Más tarde, vi que se trata de la raíz común de nuestra cultura, que es la lengua que prefigura la ternura del italiano, la elegancia del francés y la majestad del español. Estoy contento de que hoy en muchas escuelas se combine el método gramatical (que es indispensable) con aquel método directo.

P: Usted es considerado por prácticamente todo el mundo como el filólogo que mejor conoce y ha escrito las mejores páginas sobre la literatura latina. ¿Cómo lo ha conseguido?

R: Al final de una vida larga vemos que nuestro saber es fragmentario. Hablemos más bien de lo que queríamos conseguir. Mientras Catón definía al orador como “hombre bueno que sabe hablar” (vir bonus dicendi peritus), para definir al filólogo el ingenioso Wilamowitz intercaló una letra (discendi): hombre bueno capaz de aprender. Sin amor no se aprende nada. En griego, “filología” significa o el amor a las palabras (es decir, a charlar) o el amor a la Palabra (a la inteligencia, a la razón); debemos elegir.

 P: ¿Qué aporta Poetas de la libertad al estudio de las lenguas clásicas y a la literatura?

R: El libro es una invitación a descubrir y hacer posible el nacimiento de la libertad personal en muchos sentidos. En la época que va de Lucrecio a Ovidio – tiempo de transición de la república al Imperio  – ,en la sociedad romana, los lazos del individuo con la familia y con el Estado se volvieron menos fuertes que antes. Por esa misma época aún no había aparecido el culto al Emperador, lazo político unificador de la siguiente época.  En aquel período, el individuo se hallaba casi entre dos centros de gravitación. Este estado de suspensión hacía posible descubrimientos inauditos, experiencias de libertad personal que no serían posibles ni en época republicana ni en aquella imperial. En nuestra época, época también de transición, establecer un diálogo con aquellos escritores puede ser muy instructivo, incluso vital.

P: ¿A quién va dirigido este libro? ¿Qué le diría a la gente para incitar a su lectura?

R: Este libro está dirigido a todos: a los jóvenes y a los que siguen siendo jóvenes. A todos ellos les diría: ¡Ánimo! Entremos en diálogo con grandes poetas. Ellos no nos imponen dogmas, sino que nos permiten buscar nuestro propio camino, sin prejuicios. ¡Descubramos los misterios del amor y del odio con Catulo y con Propercio, los de la naturaleza con Lucrecio, y con Ovidio los de la soledad del poeta aislado de su sociedad! Con ellos observamos que cada liberación puede generar, a su vez, nuevas dependencias, nuevas servidumbres; pero también observamos que los sufridos autores de aquella época viven la gran y dolorosa experiencia del nacimiento de la autonomía personal, experiencia primordial que forma nuestra herencia europea.

P: ¿Considera que hoy en día se le está dando la suficiente importancia al estudio de las lenguas clásicas o todavía queda mucho camino por recorrer?

R: La didáctica de las lenguas clásicas ha hecho progresos muy grandes. Tenemos libros de texto escolares más interesantes y mejor presentados que antaño. Basta abrirlos y utilizarlos. Mientras nuestros padres y nuestros amigos  a menudo están ocupados y no pueden hablar con nosotros, los grandes escritores antiguos tienen siempre tiempo libre para dialogar con nosotros. ¡Consultémoslos! Es cierto que queda mucho camino por recorrer, pero lo verdaderamente importante es no quedarse atrás; hay que empezar hoy mismo no solo a leer a los buenos escritores, sino a hacernos un poquito más humanos cada día.

P: En el capítulo “Lucrecio en la cultura europea” indica que “los poetas didácticos estiman a Lucrecio pese a su doctrina filosófica”. ¿De dónde proviene el interés de Lucrecio por el epicureísmo? ¿Por qué cree que casi ningún poeta estaba de acuerdo con su doctrina filosófica?

R: Lucrecio vivía en una época plagada de guerras civiles y crueldades terribles. Sentía un deseo profundo de paz y de seguridad. El epicureísmo le ofrecía la idea de la perfecta paz del alma, la “galene”, semejante a la tranquilidad del mar. Es verdad que Lucrecio fue el único autor epicúreo que compuso una gran poesía didáctica (Horacio, epicúreo él también, solía preferir formas más breves; Epicuro mismo no estimaba mucho la poesía). Por entonces eran muchos los romanos que no apreciaban la filosofía epicúrea, ya que les parecía atea, ajena al Estado y a la política, y demasiado individualista. Por eso, Virgilio (a pesar de su inclinación juvenil hacia el epicureísmo) y Ovidio adoptaron el pitagorismo  y Manilio, la filosofía estoica. Sin embargo, todos estos poetas didácticos admiraban e imitaban el estilo incomparable y sublime de Lucrecio.

P: Son muchos los que han calificado a Lucrecio como ateo a lo largo de la Historia pese a que, como indica en su libro, él no pretendía “combatir la religión, sino sus excrecencias: la superstición y los sacrificios humanos”. ¿Cree que el pensamiento de Lucrecio y Epicuro sería comprendido por la sociedad actual sin ser calificados como ateísta?

R: La idea que Epicuro tenía de la divinidad fue quizás demasiado elevada para su tiempo: la imaginaba libre de todas las pasiones: de odio e ira, pero también de amor. Las oraciones y los sacrificios le parecían inútiles. Sin embargo, estimaba muchísimo la contemplación de la perfección de los dioses, actitud muy religiosa (pietas). Esta actitud la consideraba muy útil no para los dioses, sino para nosotros, porque nos acostumbraba a un estado de ánimo digno de los dioses.

Pienso que, en nuestra época, con tal actitud se podrían evitar los extremismos de algunos fanáticos religiosos. Pero personalmente creo que la idea cristiana de que Dios es amor es aún más pacífica y eficaz.

P: ¿Por qué cree que los senadores romanos de la Antigüedad no dieron la orden de elaborar un texto catuliano de referencia? ¿Considera que esto ha impedido que hoy tengamos constancia de otras grandes obras que nos hubiesen permitido conocer mejor a Catulo?

R: La transmisión de los textos antiguos es inseparable de las tradiciones de las escuelas. En la época de Catulo, los poetas de amor no eran textos escolares. Por eso, los filólogos no se ocupaban de tales textos. Es casi un milagro que poseamos a Catulo y a los elegíacos; el estado problemático de estos textos demuestra que se trata de copias privadas, no oficiales. Hemos perdido muchos textos de la época de Catulo. Baste citar a Cornelio Galo, empujado por Augusto al suicidio. Por lo demás, Augusto fue el primero en quemar libros de autores no conformistas.

P: Tibulo y Propercio, dice usted, influyeron en Ovidio en la realización de su poemario Amores. Pero, si tuviese que elegir teniendo en cuenta el estilo de cada uno de ellos, ¿con cuál se quedaría? ¿Podría decir por qué?

R: Siento un gran aprecio por Tibulo por la ternura de su alma y la elegancia de sus versos, a Propercio por su ánimo viril, su lengua pasional, plástica y colorista. Me hace muy feliz que tengamos los dos a nuestra disposición y no puedo imaginar una vida con solo uno de los tres elegíacos.

P: Es el 2000 aniversario de Ovidio, ¿existe en la actualidad algún poeta capaz de imitar su estilo?

R: Ovidio ha atraído siempre, en toda época y nación, a quienes son poetas innatos. No veo por qué eso no habría de cumplirse también hoy en día. Lo importante sería no contentarse con imitar su estilo, sino aprovecharse de su independencia creadora y la de sus pares.

P: ¿Qué importancia tienen las descripciones en los poemas de Ovidio?

R: Las descripciones ayudan al lector a sentirse inmediatamente presente en la acción relatada, tal vez preparen psicológicamente al lector para que pueda entender el carácter de una persona, a menudo sirven para retardar la peripecia. Así, las descripciones están siempre en estricta relación con la acción y con las personas. Las descripciones de personas y lugares alegóricos son particularmente interesantes, originales y modernas. En ellas se reflejan  emociones o estados de ánimo: la casa del Sueño (un arsenal de la Fantasía), la casa del Hambre, la casa de la Fama (¡que anticipa audazmente una red mundial de información!).

P: ¿Qué buscaba Ovidio al estructurar el primer libro de su obra Amores a través de paralelismos, el segundo libro mediante la simetría axial, y el tercero, con una estructura de contraposiciones?

R: La arquitectura calculada de una colección de poemas se observa en Roma desde las Bucólicas virgilianas y las Sátiras de Horacio. Es un refinado principio artístico, comparable a una exposición pictórica, organizada por el propio pintor.

P: Usted es un gran especialista de Ovidio. Si tuviera que escoger una o dos obras de este poeta, ¿cuáles serían? ¿Por qué las elegiría? ¿Recomendaría a los jóvenes que leyesen Ovidio? ¿Qué puede aportarles?

R: Depende de la edad. Los niños preferirán a Dédalo e Ícaro y una selección de otros mitos de las Metamorfosis. Los jóvenes leerán Amores y el Arte de amar. Los más maduros, viendo que el amor no es solo un juego, sino también algo serio, retomarán las Metamorfosis, sin omitir nada, y las Heroidas. Estas últimas preparan a los adultos para la experiencia de la soledad del individuo. Las poesías del exilio son un estímulo para todas las edades para descubrir los valores de la libertad y la creatividad espiritual.

P: Analizar la cantidad de poemas que hay dentro del libro no debe de ser una tarea sencilla, ¿cuánto tiempo le ha llevado la realización de esta obra?

R: Este libro ha crecido y madurado conmigo durante decenios.

P: En su libro se indica que, en la Antigüedad, la lectura era generalmente en voz alta, a diferencia de ahora que es mayoritariamente en silencio. Me gustaría preguntarle: usted ¿qué tipo de lectura prefiere, la de la Antigüedad o la actual?

R: Como la música, la poesía está escrita para ser leída en voz alta. ¡Imagine una persona leyendo música en silencio en vez de escucharla!

P: Usted es un gran conocedor de la literatura de todos los tiempos y lenguas, o, de otra manera, de la literatura universal ¿Observa muchas diferencias entre la literatura clásica y la literatura actual?

R: En cualquier época, solo quienes han nacido poetas han escrito poesía. Todos los países han tenido abundancia de grandes talentos, hoy también. Sin embargo, para un contemporáneo, tal vez sea difícil identificarlos, porque están oscurecidos por la gran cantidad de material escrito sin valor literario. En cuanto a la Antigüedad, estamos en una posición favorable, porque el tiempo se ha encargado de hacer una selección de libros excelentes, los cuales han conseguido permanecer y pueden educar nuestro juicio – a condición de que mantengamos nuestra libertad espiritual y estemos abiertos a descubrir cosas nuevas-.

P: Háblenos, por favor, sobre su experiencia profesional

R: El latín tiene la particular capacidad de reunir a seres humanos. Mi experiencia profesional me ha llevado a conocer muchísimos colegas y estudiantes en diferentes países. Con muchos de ellos he llegado a establecer una amistad capaz de superar barreras nacionales, políticas y religiosas. Esta experiencia humana es el gran don de mi vida y ello se lo debo al latín, lengua verdaderamente internacional.

poetaslibertad

P: Poetas de la libertad. De Lucrecio y Catulo a Ovidio es su cuarta obra publicada por la editorial de la Universidad de Murcia. La anterior fue su Ovidio, poeta del que, hemos recordado, se celebra su bimilenario. Sabemos que es su poeta predilecto, o uno de sus predilectos, y que usted es uno de los filólogos que más sabe de él ¿Podría decirnos algo de este libro?

R: Sí, este año celebramos el 2000 Aniversario de la muerte de Ovidio. Este “poeta ingeniosissimus” mantiene siempre viva y palpitante su vigencia en tres campos: como poeta del amor, poeta de la mitología (y por eso de los pintores de todos los tiempos) y poeta del exilio. La incomparable riqueza y la “elegantia” de su estilo fascinan cada dia a nuevos lectores. El libro que el año pasado publicó Editum trata de todo ello. Mi Ovidio, gracias a la maestría estilística del traductor Antonio Mauriz Martínez, es un libro que se lee como si fuese un texto original escrito en español. Por otra parte, la bibliografía elaborada por Elena Gallego Moya ilumina la importancia que ha tenido Ovidio para los lectores y estudiosos españoles de todos los tiempos.

P: Para la Universidad de Murcia es un honor tenerlo entre sus autores, ¿por qué eligió nuestra Editorial?

R: Para mí es un honor y un gran placer estar publicado en la Universidad de Murcia, con la que la Universidad de Heidelberg mantiene una amistad de muchas décadas, fundada en una gran estima mutua y en un intercambio científico muy fructuoso, sobre todo en el campo de la elegía latina y de Ovidio.

P: ¿Está trabajando o tiene en mente publicar una quinta obra? De ser así, ¿podría adelantarnos algo?

R: Estaría feliz de rendir homenaje a España publicando un libro sobre Séneca y su arte de vivir.

P: Podríamos seguir preguntándole muchas cosas; sin embargo, preferimos que usted añada lo que desee. Será lo que los lectores valorarán más.

R: Me gustaría destacar que la portada de los Poetas de la libertad, un dibujo de la pintora Carmen Artigas, muestra al poeta Arión, cuya vida, amenazada por piratas, fue salvada por un delfín, atraído por su canto: se trata de una expresiva imagen del poeta que, gracias a su arte, logra mantener su libertad, incluso ante la perspectiva del exilio y la muerte.

Y querría acabar esta entrevista con estas palabras: No hay que tener miedo a los libros latinos. Ya no están reservados a unos pocos privilegiados, sino que son herencia común de todos nosotros.

Aprender latín es un placer y un derecho humano.


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