Publicado el Vol. 16, Núm. 2 (2017): 46-Abril de la revista Enfermería Global

Tabla de contenidos

Originales

– Caracterización de ileostomizados atendidos en un servicio de referencia de ostomizados – Cintia Galvão Queiroz, Luana Souza Freitas, Lays Pinheiro de Medeiros, Marjorie Dantas Medeiros Melo, Rosane Sousa de Andrade, Isabelle Katherinne Fernandes Costa (páginas 1-36).

– Estructura factorial y consistencia interna de la Escala de severidad de fatiga en población colombiana con enfermedades crónicas – Liliana Bernal Vargas, Fernando Riveros Munévar, Stefano Vinaccia Alpi, Japcy Margarita Quiceno Sierra (páginas 37-49).

– Factores asociados con el uso del preservativo entre hombres jóvenes que tienen sexo con hombres – Vinícius Rodrigues Fernandes da Fonte, Carina D’Onofrio Prince Pinheiro, Nathália de Souza Barcelos, Cristiane Maria Amorim Costa, Márcio Tadeu Ribeiro Francisco, Thelma Spindola (páginas 50-93).

– Prácticas alimentarias del alumnado de secundaria durante la jornada escolar en Andalucía asociadas a la oferta del entorno – Francisca María García-Padilla, Angustias Gonzalez-Rodriguez, Ildefonso Martos-Cerezuela, José Luis Liébana Fernández, Juan Antonio Melo Salor (páginas 94-119).

– Elementos clinicos y epidemiologicos de entrevistas familiares para la donación de órganos y tejidos – Reginaldo Passoni, Elaine Fatima Padilha, Lili Marlene Hofstatter, Alana Gabriela Araldi Ansolin, Edson Antonio Alves da Silva (páginas 120-153).

– Índice de vulnerabilidad al VIH en población habitante de calle – Dedsy Berbesi-Fernandez, Angela Segura-Cardona, Doris Cardona Arango, Beatriz Caicedo-Velasquez (páginas 154-181).

– Conocimiento teórico-práctico del Enfermero del Proceso de Enfermería y Sistematización de Enfermería – Ana Paula Boaventura, Pedro Alves dos Santos, Erika Christiane Marocco Duran (páginas 182-216).

– Perfil epidemiológico de sífilis adquirida diagnosticada y notificada en hospital universitario materno infantil – Lívia Azevedo Dantas, Silvana Helena Neves de Medeiros Jerônimo, Gracimary Alves Teixeira Alves Teixeira, Thais Rosental Gabriel Lopes, Alexandra Nascimento Cassiano, Jovanka Bittencourt Leite de Carvalho (páginas 217-245).

– Calidad de vida y morbilidad referida a mujeres productivamente activas – Margarete Maria Rodrigues, Rosa Áurea Quintella Fernandes (páginas 246-280).

– Funcionamiento y calidad de vida en personas con enfermedades crónicas: poder predictivo de distintas variables psicológicas – Ana Pascual Sánchez, Cristina Caballo Escribano (páginas 281-294).

– Enfermedades crónicas no transmisibles y el estrés de los trabajadores de enfermería de unidades quirúrgicas – Kamille Kotekewis, Renata Perfeito Ribeiro, Benedita Gonçalves de Assis Ribeiro, Julia Trevisan Martins (páginas 295-314).

– Análisis de impacto de la crisis económica sobre el síndrome de Burnout y resiliencia en el personal de enfermería – Javier Muñoz Sánchez, Noelia del Amor Martinez, Marta Lázaro Sahuquillo, Aurora Carranza Román, Marta Martínez Cantó (páginas 315-335).

– El aspecto físico y las repercusiones en la calidad de vida y autonomía de personas mayores afectadas por la lepra – Lucian da Silva Viana, Maria Isis Freire de Aguiar, Patrícia Freire de Vasconcelos, Dorlene Maria Cardoso de Aquino (páginas 336-374).

– Perfil socio-demográfico de los cuidadores de los pacientes geriátricos hospitalizados mayores de 75 años y su relación con la satisfacción – Alica Hanzeliková Pogrányivá, Francisco López Muñóz, Rafael Fusté Moreno (páginas 375-388).

– ¿Cómo ayuda la aplicación del proceso enfermero a las mujeres con diagnóstico ansiedad? – Miriam Amad Pastor, Miguel Ángel Cánovas Tomás, Isidora Díaz García (páginas 389-405).

– Violencia contra niños y adolescentes: características de los casos reportados en un Centro de Referencia del Sur de Brasil – Priscila Arruda Silva, Valéria Lerch Lunardi, Guilherme Lerch Lunardi, Ceres Braga Arejano, Andrea Stiff Ximenes, Juliane Portella Ribeiro (páginas 406-444).

– Tiempo de cicatrización de las heridas crónicas, a propósito de un estudio de prevalencia e incidencia – Anna Lanau-Roig, Núria Fabrellas, Gema Sáez-Rubio, Kate Wilson (páginas 445-463).

Revisiones

– Educación para la salud en el contexto escolar: estudio de revisión integradora – Évilin Costa Gueterres, Elisa de Oliveira Rosa, Andressa da Silveira, Wendel Mombaque dos Santos (páginas 464-499).

– Perspectivas de los cuidados de enfermería en el embarazo de alto riesgo: revisión integradora – Thaís Vasconselos Amorim, Ívis Emília de Oliveira Souza, Maria Aparecida Vasconcelos Moura, Ana Beatriz Azevedo Queiroz, Anna Maria Oliveira Salimena (páginas 500-543).

– Revisión sistemática de las complicaciones de los dispositivos de administración de tratamiento al paciente oncológico – Marina Toril Rubio, María Aurora Rodríguez Borrego (páginas 544-561).

– Tecnologías orientadas al cuidado del anciano en los servicios de salud: una revisión integradora – Sarah Nilkece Mesquita Araujo, Roberta Fortes Santiago, Cristhiano Neiva Santos Barbosa, Maria do Livramento Fortes Figueiredo, Elaine Maria Leite Rangel Andrade, Inez Sampaio Nery (páginas 562-595).

– Efecto del temperamento infantil en el peso del niño preescolar: una revisión sistemática – Marily Daniela Amaro Hinojosa, Yolanda Flores Pena (páginas 596-623).


Presentación del libro: Seda. Historia pendientes de un hilo

PresentacionSEDAWEB


Entrevista a Ramón Almela Pérez sobre su obra “Teoría e Historia de las adivinanzas”

Presentacion adivinanzasCon esta entrada, mostramos la entrevista que hemos realizado a Ramón Almela Pérez, Catedrático de Lengua Española, jubilado, de la Universidad de Murcia, sobre su libro Teoría e historia de las adivinanzas presentado el pasado 4 de abril en La Merced y que pertenece a la colección Editum signos. Ramón ha ejercido con entusiasmo los tres tipos de tareas del profesor universitario: docencia, investigación y gestión. Este libro se ocupa básicamente de las adivinanzas de la lengua española consideradas populares.

Teoría e HistoriaLo que se estudia en la obra no son las adivinanzas individualmente consideradas, sino el tipo de texto que se conoce como adivinanza. Se propone por primera vez en la bibliografía lingüística una teoría de esta clase de texto: marco, categorías, tipos afines… La adivinanza no es un juego “de” palabras, sino un juego “con” palabras, que une ingenio y belleza. El interés por descubrir qué es algo que se describe, pero que no se nombra, es tan antiguo como la humanidad. El lector encontrará en este trabajo conceptos científicos fundamentados, la línea histórica que une a las adivinanzas con los antiguos enigmas (Biblia, literaturas clásicas, etc.), la exposición de sus principales características y un repertorio de 2.000 ejemplos.

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de hacer este libro?

Respuesta: Yo no pensé al principio en un libro, pensé en hacer un estudio. Mientras buscaba un tema para una charla que quería dar, me di cuenta de que no había nada sobre las adivinanzas y decidí explorar esta cuestión.

P: ¿A quién va dirigida esta obra?

R: Yo creo que la puede leer con provecho no sólo el estudioso de la lengua y/o la literatura, sino también cualquier persona medianamente instruida. Y lo pueden leer con fruición quienes quieran conocer con cierta profundidad algo tan sencillo que encierra, insospechadamente, una riqueza humana, lúdica e ingeniosa, desconocida.

P: ¿Cuánto tiempo le llevó la elaboración del libro?

R: La primera idea de estudiar este tema la tuve el 10 de noviembre de 1999. Me planteé «¿Qué hay de las adivinanzas?». Busqué títulos de libros “sobre” las adivinanzas y como no hallaba ninguno, me planteé la posibilidad de estudiarlas. Algún tiempo después, leí unas cuantas y me llamó la atención el que, comparando dos adivinanzas, tuvieran en común el rasgo de indagación, pero que una propusiera indagar sobre un objeto externo a la lengua (la lagartija, por ejemplo) y la otra lo hiciera sobre un objeto interno a la lengua (la letra A, por ejemplo). Me atrajo comprobar que en esos textos de creación popular se hiciese la distinción entre dos conceptos lingüísticos: lenguaje y metalenguaje. Esos rasgos ‑de similitud y de disimilitud‑ suscitaron mi curiosidad: «Aquí tiene que haber algo más que unas simples ocurrencias fútiles», me dije. Y decidí conocerlas.

Después fui interrumpiendo su estudio durante largas épocas porque la docencia y otros compromisos eran lo primero. Al jubilarme, sobre todo desde marzo de 2012, le dediqué más tiempo. Sólo pensaba en conocer las adivinanzas, pero durante mucho tiempo no sabía cómo iba a ser el resultado de mi estudio. Poco a poco fui aumentando mis conocimientos, leyendo, conectando y profundizando en las ideas sueltas que pude hallar. Hará unos dos años, aproximadamente cuando empecé a vislumbrar que podía crear una obrita de cierta densidad. Aunque hasta hace un año no tuve la intuición de que disponía de casi todo lo que se había escrito sobe las adivinanzas. Todo lo he ido haciendo gradualmente.

P: ¿Cuándo empezó usted a recopilar adivinanzas para el corpus del libro?

R: Casi desde el principio, aunque con más continuidad desde 2001 y casi hasta hace un año. Mi prioridad no ha sido recopilar todas las adivinanzas existentes, no ha consistido en confeccionar un catálogo de adivinanzas. He querido disponer de muchos ejemplares para conocerlos y analizarlos, sobre todo si procedían de diferentes fuentes. No hace falta estudiar todos los gatos del mundo para hacer una teoría sobre los gatos. Pero no me ha preocupado el hecho de que haya muchas adivinanzas que no haya incluido en el libro. Basta con tener una alta muestra y construir un pensamiento consistente sobre ellas.

P: ¿Cuál ha sido la mayor dificultad con la que se ha encontrado a la hora de su realización?

R: Grandes dificultades no he tenido. Diría que he gozado de cuatro retos estimulantes. El primero fue el de la bibliografía. Hay un título del que existen sólo dos ejemplares en el mundo: en la universidad de Chicago y en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, de Washington. Lo pedí a esta última y me enviaron ‑previo pago‑ una fotocopia del que tenían. Acudí mucho al préstamo interuniversitario. Un libro se pidió a una universidad extranjera; viendo que un mes después no contestaban, se pidió a otra universidad ‑alemana‑ y una semana después lo enviaron. En otros casos se hubo de rastrear en Internet para tener al menos una reseña.

El segundo y el tercero fueron conceptuales. Fueron momentos de reflexión que me apasionaron por intrigantes. Uno fue el hallazgo de la estructura de las adivinanzas. Lo que había leído no me convencía y hasta que no la vi clara, no descansé. El otro fue el de las categorías analíticas, sobre el que estuve pensando varios días en soledad.

El cuarto reto fue el manejo estadístico de los rasgos caracterizadores: se trató de asignar y manejar la aplicación de 56 rasgos a 689 adivinanzas, que fue la cantidad de adivinanzas que finalmente elegí como muestra para su caracterización. Con el Excel y unos días en soledad lo llevé a cabo.

P: ¿Qué aporta Teoría e historia de las adivinanzas a la lingüística y la lengua?

R: A la lengua aporta más variedad de textos: hace pensar y hace sonreír. Las adivinanzas son un problema y un poema. A la lingüística hace una aportación básica y varias aportaciones incluidas. Lo más básico es que se tome en consideración científica las adivinanzas. Todas las realidades son dignas de ser estudiadas científicamente. La importancia de la ciencia no depende de la prestancia social o de la difusión mediática. Las principales aportaciones incluidas las sintetizo en los siguientes cinco valores. Valor histórico‑antropológico: las adivinanzas hunden sus raíces en los comienzos de la humanidad. Valor didáctico: en la Alta Edad Media sirvieron de materia de enseñanza. Valor literario: son una muestra de literatura popular. Valor educativo: promueven la intriga intelectual. Valor lingüístico: forman parte del discurso repetido, en el mismo nivel que ocupan los refranes, los fraseologismos y otros tipos que no están estudiados.

P: ¿De dónde proviene su afición por las adivinanzas?

R: No sentía una afición especial, tenía la que podrían tener los demás. Mi interés empezó y acabó siendo de índole científica. Después he ido añadiendo otras perspectivas.

P: ¿Por qué decidió emplear un método teórico y otro empírico? Usar estos dos métodos, ¿aumenta la dificultad a la hora de hacer el libro?

R: La investigación científica tiene que usar los dos tipos de métodos. La ciencia consiste en una explicación de (una parcela de) la realidad; por lo tanto tiene que partir de los hechos ‑de ahí el método empírico‑ y después desarrollar una explicación de los mismos –de ahí el método teórico‑. Si lo que hago es sólo constatar hechos y no los explico, hago mera información. Y si sólo explico sin referirme a ningún hecho constatable, estoy haciendo ficción. Los dos métodos no constituyen una dificultad, constituyen la naturaleza propia de todo trabajo científico.

P: En el libro se indica que, hasta la creación de su obra, no existía publicado ningún estudio lingüístico de envergadura sobre las adivinanzas en español; es más, tampoco sobre otras lenguas, ¿cuál cree que es el motivo de esa ausencia de estudios?

R: Creo que la causa de esta invisibilidad es la apreciación de que las adivinanzas son un entretenimiento de niños, un género menor. Y es verdad que el uso que se hace socialmente de las adivinanzas es bajo, no es comparable, por ejemplo, con la difusión de la novela. Pero, si las comparamos con los refranes, también parece que tienen menos repercusión social que estos. Pero, ¡claro!, la ciencia maneja perspectivas distintas de la importancia social. El estudio de la realidad se ha de valorar no por su prestigio externo, sino por la aplicación del punto de vista científico a esa realidad.

Hay estudios, en otras lenguas, sobre aspectos textuales, sociales, retóricos, etc., de las adivinanzas; pero lo que no hay es una propuesta de teoría lingüística de las adivinanzas.

P: ¿Le sorprende ese desinterés existente a la hora de incluir el término adivinanzas en los diccionarios de lingüística?

R: Me sorprende y no me sorprende. Teóricamente no debería ocurrir que un diccionario de lingüística, que pretende explicar los conceptos lingüísticos, no mencione este tipo de textos. Pero, al mismo tiempo, no me sorprende porque al no contar con una tradición conceptual, los diccionarios de lingüística (que no son lo mismo que los diccionarios de lengua) no han hallado base para incluirlas.

P: En las páginas de su libro asegura lo siguiente: “Aquí se hallan muchas cuestiones apenas esbozadas, que necesi­tarían desarrollo. Este libro no es una obra ‘de’ adivinanzas, sino ‘sobre’ adivinanzas, que ojalá pueda servir para que otros inves­tigadores continúen ampliando y mejorando lo que aquí ofrezco”. ¿No está usted del todo satisfecho con su obra? ¿Qué piensa que le falta?

R: Satisfecho sí estoy, pero ello no es óbice para que vea dos cosas. Por un lado, soy consciente de que ojos más perspicaces que los míos observarán fallos de tipo metodológico y lagunas de tipo epistémico. Por otro lado, el estudio completo de las adivinanzas queda lejos de haberlo hecho. En el capítulo Epílogo señalo algunos de los aspectos que habría que estudiar; todos ellos, y otros, exigirían un trabajo de más gente y durante más tiempo. Entre los estudios que habría que estudiar están los relativos a la edición de textos, las figuras retóricas, más detalles de la historia, de los rasgos lingüísticos y de los conceptos, la adivinancística comparada y otros.

P: ¿Por qué cree que surgieron las adivinanzas, los enigmas y los acertijos? Pese a que los tres tienen en común el hecho de que se “plantea” una cuestión, ¿cuál le llama más la atención a la hora de estudiarlo?

R: Los enigmas antiguos tenían carácter de texto de lengua. Los enigmas actuales no son sólo hechos de lengua (los antiguos, sino también situaciones; habría que analizar los escasísimos contextos actuales en los que se denomina enigma a un texto. Los acertijos abarcan no sólo los textos mismos que se enuncian, sino también los ámbitos de conocimiento con los que se relacionan. Cuando empecé a estudiarlas, no lo hice por descarte de los otros tipos, sino porque el texto “adivinanza” me atrajo.

P: ¿Está usted de acuerdo con las condiciones que aporta Scott a la hora de considerar la adivinanza como un género literario de folclore? ¿Por qué?

R: No sabría contestar, no he reflexionado sobre esta cuestión. Tendría que conocer más qué es folclore.

P: ¿Considera que actualmente la sociedad está perdiendo capacidad imaginativa a la hora de “construir” nuevas adivinanzas?

R: Me parece que sí. La enseñanza tan memorística y tan repetitiva, la invasión del poder de las imágenes (pantalleo), el poco atractivo de los ejercicios intelectivos, etc., hacen que no sea un ejercicio divertido el pensar, ni siquiera sobre cosas intrascendentes.

P: Las adivinanzas que recopiló cuando empezó a elaborar el libro, ¿han conseguido pervivir hoy?

R: Una gran parte de las dos mil adivinanzas que recojo se pueden considerar “actuales”, lo cual no equivale a que sean “conocidas” y/o “utilizadas”.

P: ¿Se podría decir que las obras de Francisco Rodríguez Marín y Antonio Machado y Álvarez son las dos grandes colecciones de adivinanzas en España, no solo del siglo XIX, sino de todos los siglos? ¿Por qué?

R: Las dos grandes colecciones de adivinanzas del español son las dos del siglo XIX: fueron las primeras, se elaboraron con meticulosidad y contienen muchos ejemplares. Yo añadiría dos más: la obra de José Luis Gárfer y Concha Fernández ‑que no está sustanciada en un solo libro, sino en varios‑ y la del germano‑argentino Robert Lehmann‑Nitsche.

P: ¿Qué diferencias observa entre las adivinanzas en España y en Hispanoamérica?

R: Si excluimos las adivinanzas prehispánicas, hay que afirmar que hay poca diferencia. La casi totalidad de las adivinanzas de Hispanoamérica o son iguales o muy parecidas. El parecido les viene dado de la rima, de las figuras, etc. La diferencia está principalmente en el léxico. Un caso aparte lo constituye un pequeño corpus de adivinanzas mexicanas que podrían estar a caballo entre las prehispánicas y las que “emigraron” de la península.

P: ¿Cuál es su adivinanza favorita?

R: No tengo ninguna especial. Me gustan muchas, de las que selecciono, para no alargar la respuesta, estas cuatro:

Torito negro

cayó en el mar;

torito blanco

lo fue a sacar.

(La noche y el día)

 

Pino sobre pino,

Sobre pino lino,

Sobre lino flores

Y alredor amores.

(La mesa para comer)

 

Lo quieras o no lo quieras,

detrás de ti siempre iremos,

y cuando el camino vuelvas,

esperándote estaremos.

(Las huellas)

 

En las mañanicas

del mes de mayo,

cantan los ruiseñores,

se alegra el campo.

(La primavera)

P: Háblenos sobre su trayectoria profesional

R: Me siento universitario, de profesión y de vocación. Estudio y docencia, estudio y docencia, estudio y docencia. Estudié con ahínco la carrera. Pasé por las diferentes fases del escalafón profesional: ayudante, adjunto y catedrático. Fui secretario de la Facultad de Letras y Vicerrector. Fui coordinador de Lengua de la Selectividad. En la docencia procuré innovar: por ejemplo, en los exámenes dejaba que utilizaran todo el material que quisieran pues ponía preguntas para que pensaran. He publicado varios libros y bastantes artículos. El primer libro que publiqué trataba de un tema sobre el que, hasta entonces, no había tampoco ningún libro: la interjección. En mi especialidad, morfología del español, hay dos ramas: la flexiva y la derivativa; pues bien, tengo un libro sobre cada una de ellas. De algunos temas casi no estudiados hice algunos artículos: los binomios irreversibles, la dicotomía oral/escrito, la gradación, etc.

P: ¿De dónde proviene su afición su afición por la lingüística y la lengua?

R: Tuve una maestra muy buena que ponía mucho empeño en que escribiéramos sin faltas de ortografía. Aún conservo una libretica que me hice ‑con nueve años‑ para mí mismo con las principales reglas de ortografía: vaya y valla, hay, ahí y ay, etc. Y luego tuve buenos profesores de las materias de humanidades.

P: ¿Tiene en mente o está trabajando en la realización de un nuevo libro?

R: He empezado a preparar un nuevo libro, pero de un tema ajeno a las materias de lengua y lingüística. Es un encargo que me han hecho personas ajenas a la universidad.

P: Por último, ¿hay algo que desee añadir o contarnos?

R: Que estoy satisfecho con este trabajo por varios motivos: por la ilusión que he puesto, por la madurez con la que lo he acometido, por la novedad bibliográfica que supone, por los conceptos científicos que aporto, porque se lo dedico a mis nietos y porque constituye mi homenaje a mi universidad.

 


Grandes momentos líricos, de Joaquín Gómez Gómez

Presentación Momentos líricosEl pasado lunes se presentó esta obra  de Joaquín Gómez Gómez, que recoge una serie de artículos, la mayoría publicados en prensa, escritos con la pasión cercana de las numerosas representaciones a las que su autor ha asistido, una presencia directa y personal con una elaboración elocuente y apasionada. La agrupación en distintas partes siguiendo criterios propios nos facilita sus apreciaciones del canto lírico heroico, dramático, verista, ligero, etc. siempre con la sabiduría de gran conocedor. Los grandes títulos de la ópera italiana y francesa están debidamente analizados, sin olvidar alguna mención a la ópera y zarzuela española, siempre con imaginación, amplitud de criterios y sensibilidad hacia los grandes momentos que en cada uno de ellos nos transmiten sus creadores. Desde las populares creacions de Verdi  y Puccini hasta las maravillas de las óperas veristas y belcantistas, pasando por Rossini, Bizet, Cilea, Giordano, Mascagni, Leoncavallo y los españoles Vives y Arrieta.

Un apartado importante son los escritos y reflexiones sobre el canto de los tenores. Por último, unas interesantes reflexiones sobre el canto y la ópera en la actualidad, con conocimiento y sentido crítico, sitúan al género frente a su realidad.

grandes momentos líricosEl libro consta de tres partes, junto a un prólogo escrito por Juan González Cutillas, Catedrático de Música.

– La primera parte que contiene dos capítulos: “Bases históricas del canto lírico” y “Kraus: el milagro de una voz”.

– La segunda parte, que contiene diez cantos:

  1. Canto Lírico Heroico
  2. Canto Lírico Dramático
  3. Canto Lírico Puro
  4. Canto Lírico Spinto
  5. Canto Lírico Verista
  6. Canto Lírico Ligero
  7. Canto Lírico Belcantista
  8. Ópera Francesa: Canto Lírico Romántico
  9. Ópera Francesa: Canto Lírico Dramático
  10. Canto Belcantista Ligero

En la tercera parte nos encontramos:

  1. I Grandi Tenori
  2. En torno a Alfredo Kraus
  3. En torno a Roberto Alagna
  4. Reflexiones sobre el Canto Lírico y la Ópera

 


Oír y ver:61 experimentos de acústica y óptica. Entrevista a Rafael García Molina

 

Rafae_Garcia_ MolinaRafael García Molina es coautor del libro Oír y ver: 61 experimentos de acústica y óptica. En esta ocasión,   transcribimos la entrevista que hemos tenido la oportunidad de realizar al profesor de Física en la Universidad de Murcia sobre esta obra.  Alejandro del Mazo Vivar y Santiago Velasco Maíllo , de la Universidad de Salamanca, son los otros dos coautores que han colaborado en la edición de este libro. En él, se presentan experiencias relacionadas con los sentidos más empleados por el ser humano, la vista y el oído, cuyas fuentes de información (luz y sonido, respectivamente) comparten, con los oportunos matices, características de los fenómenos ondulatorios. Los materiales necesarios para cada experiencia son fáciles de conseguir, pues se encuentran en la mayoría de centros de enseñanza y, también, en muchos hogares.

Esta obra es la segunda publicada por EDITUM en la que participa Rafael. La anterior, Experimentos de Física y Química en tiempos de crisis, la realizó junto con Antonio Tomás Serrano, y se encuentra disponible en la colección de libros en  acceso abierto , libros.um.es, para que pueda ser consultada por aquellos lectores que lo deseen.

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de hacer este libro?

Respuesta: La idea surgió conjuntamente. Uno menciona algo y al resto le parece buena idea, por lo que al final se hace de forma colectiva. Se puede decir que surgió en Salamanca o en Madrid, ya que coincidimos en eventos de divulgación en ambos lugares, y, en una de tantas conversaciones, uno dijo algo, a otro le pareció buena idea y al final decidimos ponernos en marcha.

P: ¿A quién va dirigida esta obra?

R: En principio va dirigida al mundo de la enseñanza a niveles de la ESO, sobre todo los últimos cursos, y Bachillerato. Incluso, también puede servir para cursos universitarios o gente que está empezando la ESO. Evidentemente, depende de cómo se aproveche el libro, ya que al final son los profesores o gente con conocimientos de física quienes han de transmitir a los estudiantes los contenidos, llevarlos a la práctica y orientarlos un poco. En definitiva, creo que va dirigida al ámbito preuniversitario y quizás primer curso de enseñanzas universitarias  de ciencias, en el ámbito de la Física. Pero siempre es el profesor el que tiene la última palabra de cómo modular el contenido, adaptándolo con un propósito concreto u otro.

P: ¿Cuánto tiempo les llevó la elaboración del libro?

R: Comenzamos a mediados de 2012. Entre que surge la idea y se va materializando hasta la fecha de su publicación, han pasado más de cuatro años. Al principio son ideas, luego esbozos, después hay que hacer el trabajo material de escribir, fotografiar… Me gustaría destacar que fueron los compañeros de Salamanca los que llevaron a cabo la materialización de las experiencias, con las fotografías y la implementación en los laboratorios. Luego hay que redactar y corregir, porque poner en pocas páginas lo que uno tiene en la cabeza no es una tarea fácil. Escribir las palabras adecuadas que transmitan lo que quieres decir, y no otra cosa, no es sencillo. En definitiva, el corpus del libro estaba hecho alrededor del 2015. Luego, desde principios de 2016 hasta ahora es cuando el libro entró en la etapa final, una fase complicada a la hora de hacer que tanto el texto como las fotos encajen y estén bien organizados para que tengan un estilo atractivo, visualmente llamativo. Aquí me gustaría agradecer a EDITUM porque ha hecho un trabajo excelente y han sido muy pacientes con nosotros. En esta etapa final, que ha durado un año aproximadamente, nos hemos dedicado a revisar el libro para perfeccionarlo, es decir, nos hemos centrado en los detalles técnicos de presentación. Pero desde el 2012, que fue cuando surgió la idea, hasta el 2015 han pasado unos tres años en los que nos hemos dedicado a elaborar el contenido del libro.

P: ¿Cuándo empezó a colaborar con el Instituto Universitario de Física Fundamental y Matemáticas (IUFFyM) de la Universidad de Salamanca?

R: Nunca, porque eso lo llevan los compañeros de Salamanca y yo no llegué a colaborar con ese Instituto. Lo que pasa es que para editar el libro hace falta financiación y cada uno de nosotros intentamos buscar las ayudas económicas en nuestros entornos más cercanos. Mis compañeros de Salamanca pidieron ayuda al IUFFyM de la Universidad Salamanca y este Instituto colaboró. Yo solicité ayuda a la Fundación Séneca y también respondieron fantásticamente. Tampoco debemos olvidar la aportación de la Universidad de Murcia a través de EDITUM. Gracias a estas aportaciones el proyecto pudo salir adelante, porque un libro no es solo el contenido. El color, la calidad del papel y el formato en general, son importantes para que al público le parezca interesante y le apetezca hacerse con un ejemplar.

P: ¿Qué aporta Oír y ver a la Física?

R: Aportar, en el sentido de ser una obra novedosa, no era realmente nuestra pretensión. Queríamos que fuera una obra bien hecha, multidisciplinar, aunque centrada en una temática específica. El proyecto original era sobre experimentos de física con los cinco sentidos, un objetivo ambicioso, pero también difícil, porque, por ejemplo, hacer experimentos de física relacionados con el olfato o el gusto es algo complicado, y al final nos decantamos por centrarnos en el oído y la vista. La aportación es hacer una selección, una búsqueda, y coger una temática sobre la cual ofrecer cuantos más experimentos podamos mejor. Hay muchos experimentos, pero al final no puedes ponerlos todos porque, si lo haces, no te daría tiempo a terminar el libro. Yo diría que la aportación ha consistido en la forma de explicar los experimentos, con brevedad, concisión, claridad… En definitiva, con las palabras más adecuadas para que no sea una explicación muy extensa.

P: ¿De dónde proviene vuestra afición por la Física?

R: El profesor Alejandro del Mazo dice que, siendo licenciado con formación de químico, le vino la afición por la Física porque quería diseñar experimentos que fueran didácticos y que “ensuciaran” menos que la Química. El otro autor salamantino, Santiago Velasco, indica que hace 10 o 15 años ya empezó en este mundo de la divulgación. Yo llevo recurriendo a los experimentos para divulgar la Física desde el año 1995 aproximadamente.

Nuestra afición por la Física viene, en primer lugar, porque a quienes los que somos físicos nos interesa esta disciplina. Si la cuestión fuese de dónde viene vuestra afición por divulgar la Física te diría que es porque, en un momento dado, nos interesa comunicar al resto de la sociedad, alumnos y profesorado, el gusto por conocer diferentes aspectos de la Física.

En España hubo un evento que intensificó ese interés por divulgar, llamado “Física en Acción”, que se inició en el año 2000. Actualmente se llama “Ciencia en Acción”. Es un evento que se celebra anualmente en diferentes lugares de España, y eso ha generado una especie de afición, de grupos de profesores de secundaria, de universidad, de primaria… Y no solo de Física, también de Matemáticas, Biología… Estos profesores se reúnen y comparten ideas; se nota el gusto por divulgar. Se puede decir que fue a partir de este año 2000 cuando se formalizó nuestra “afición”, nuestra satisfacción, por divulgar la Física.

 P: ¿Qué le diríais a los jóvenes o a la gente en general para suscitar en ellos interés por la Física?

R: Todos coincidimos en el gusto, el placer por conocer cómo funciona el mundo. A mí lo que me motivó a estudiar Física fue conocer cómo funcionaba el mundo a nivel atómico. Yo creo que a un joven hay que decirle que estudie algo por el gusto de aprender, de adquirir conocimiento. Pienso que cuando la gente empieza a estudiar Física lo hace porque quiere entender cómo funciona el cosmos, el mundo a escala microscópica. Por ejemplo Santiago Velasco dice que “la Física está detrás de casi todo, y que la comprensión aumenta la belleza de las cosas”, algo con lo que coincido.

 

P: En vuestro libro se indica que el sentido de la vista es el más empleado por el ser humano, seguido por el oído. Si tuvieseis que escoger entre uno de los dos, ¿con cuál os quedaríais?

R: Santiago Velasco, para responder a esta pregunta, se cuestiona lo siguiente: “¿qué es peor, quedarse ciego o quedarse sordo?”

Alejandro del Mazo dice que las principales formas de acceder al mundo externo principales son la vista y el oído, pero que la vista es la que recibe más estímulos. Así que, si tuviese que elegir uno, quizás se quedaría con ese, aunque realmente los dos sentidos son muy importantes.

Yo tampoco sabría qué elegir porque no quiero privarme de satisfacciones como el poder ver a un ser querido o un cuadro, o escuchar música y el tono de voz de un familiar.

Con el paso de los años vamos perdiendo agudeza visual y auditiva, pero la Ciencia va proporcionando recursos para paliar esos defectos.

En definitiva, para nosotros tres es muy difícil decidir y lo mejor es quedarse con los dos sentidos y que la Ciencia vaya corrigiendo lo que vamos perdiendo.

Oir y ver

 P: En la obra se indica que los experimentos no entrañan peligro, aunque siempre se han de adoptar las medidas de seguridad oportunas, ¿qué experimento consideraríais más “peligroso” o que puede suponer algún riesgo? ¿Quizás el de la lente acústica por el hecho de usar ácido clorhídrico?

R: El tema de la peligrosidad es algo que está subyacente en cualquier cosa que hacemos, incluso en la cosa más inocua que podamos pensar hay algo de peligro. El mensaje que siempre se dice es el de que hay que estar alerta con todo. El experimento del ácido clorhídrico puede ser peligroso, pero si lo usas en malas condiciones. En el libro también hay experimentos con láseres que pueden ser peligrosos si apuntas a los ojos de alguien.

Hay que advertir, porque si no lo haces y ocurre algo entonces luego sufres las consecuencias, pero lo normal es que nadie coja el clorhídrico y se lo beba o se lo eche encima. En principio no hay peligro si se hace un uso adecuado y si se está correctamente supervisado por un profesor.

 P: De los 61 experimentos que encontramos en el libro, ¿cuál es el que más les llama la atención o impresiona?

R: Alejandro del Mazo se queda con el experimento 47, el de agudeza visual, con el que puedes saber de una manera sencilla el tamaño de los fotorreceptores en el ojo.

A Santiago y a mí nos llaman la atención los experimentos con los cuales consigues que el público se quede “con la boca abierta”, como por ejemplo el experimento 60, en el que, con una simple hoja de papel, puedes ver un agujero en la mano, o el número 21, en el que puedes hacer sonido con una barra de aluminio. Hay que destacar que conseguir los materiales para todos estos experimentos es algo muy sencillo.

 P: El orden en el que aparecen los experimentos, ¿es casualidad u obedece a algún patrón?

R: Primero hay experimentos que son comunes y que tienen que ver con el mundo de las ondas, con el comportamiento de las ondas para ser más exacto. Luego viene el grupo de experimentos de acústica, en los que se empieza por los más sencillos y se va avanzando hacia experimentos algo más complicados a la hora de explicar o de llevar a la práctica. Después viene el grupo de experimentos de óptica, que, al igual que ocurre con los de acústica, se comienza por los más sencillos para llegar, progresivamente, a los más complejos. Además, se utilizan una serie de conceptos en los primeros experimentos que nos serán útiles para entender el resto de experimentos.

Se podría decir que casi sigue el esquema de un libro clásico, yendo de lo simple a lo complejo, aunque realmente no hay ningún experimento complejo.

 P: ¿Qué experimento es el más sencillo de realizar? ¿Y el más complejo?

R: No hay una respuesta sencilla a esta pregunta porque realmente casi todos son sencillos, aunque la explicación sí que puede ser algo compleja, como por ejemplo el explicar cómo funciona neurológicamente el sentido de la vista. Como he dicho anteriormente, intentamos que los más sencillos sean los primeros y los más complejos los últimos, pero a veces coexiste la sencillez del experimento con la complejidad de la explicación.

Santiago Velasco dice que, para él, el más complejo de realizar es el número 50, el de los anaglifos, sobre todo para conseguir las figuras tridimensionales con las gafas y situar las figuras a la distancia adecuada. La complejidad consiste en que hay que ser muy preciso para que salga todo bien, pero, en principio, ningún experimento está concebido como complicado.

 P: ¿Hay algún experimento que, en un primer momento, tuvieseis la intención de meter en el libro pero que, debido a su complejidad, peligrosidad, etc, no se ha publicado finalmente?

R: Sí, debido a la dificultad de explicarlos con el formato en el que está elaborado el libro, esto es, de forma clara y concisa, se han quedado algunos experimentos sin poner. También hay algunos experimentos que nos planteaban dudas. Antes que poner una explicación incorrecta o con la que no estuviésemos satisfechos del todo, preferimos dejarlos sin publicar. En un primer momento, había 63 experimentos, pero dos de ellos se quedaron “en el tintero” porque no estábamos del todo satisfechos con la explicación.

P: Habladnos sobre vuestra trayectoria profesional

R: Alejandro se ha jubilado recientemente. Es químico de formación y fue profesor de Física y Química en el IES Francisco Salinas de Salamanca y, para mí, es un virtuoso de los experimentos porque los hace con mucha elegancia, buen gusto y tiene muchas habilidades. Aunque se ha jubilado hace poco, él sigue muy activo y colaborando en algunas tareas pese a no dar clases reglamentarias.

Santiago es Catedrático de Física aplicada en la Universidad de Salamanca donde lleva 43 años. Trabaja principalmente en un campo de la Física que se llama Termodinámica y ha escrito libros de texto sobre su disciplina, además, participa activamente en tareas de divulgación.

Yo soy Catedrático de Física aplicada  en la Universidad de Murcia, donde trabajo desde el año 1988.

P: En 2015, usted y Antonio Tomás Serrano, publicaron Experimentos de Física y Química en tiempos de crisis, ¿qué puede decirnos sobre ese libro?

R: Para mí fue una experiencia muy gratificante colaborar con un profesor de secundaria de Murcia. Empezamos una colaboración con un proyecto que financió la Universidad de Murcia para tender puentes entre el profesorado universitario y el profesorado de secundaria, ya que, a veces, parece que falta comunicación debido a que tenemos horarios diferentes e intereses aparentemente distintos. A partir de esta colaboración con Antonio, hicimos ese libro que recopila experimentos para estudiantes de secundaria, en los que se emplean materiales fáciles de conseguir y baratos. Este libro está pensado para que los experimentos puedan ser realizados directamente por los estudiantes. Aunque está redactado como un guión dirigido al profesorado, los estudiantes también pueden comprenderlo fácilmente, ya que se emplea un lenguaje y unas explicaciones claras, concisas y correctas.

Sigo colaborando con Antonio Tomás y hemos ido publicando investigaciones más elaboradas. Igualmente, sigo manteniendo colaboraciones con los compañeros de Salamanca, las cuales nos han conducido a la publicación de artículos conjuntos.

P: ¿Tienen en mente o están trabajando en la realización de un nuevo libro?

R: De momento no tenemos en proyecto nada. Lo que sí hacemos ahora mismo son colaboraciones entre nosotros, porque una vez que se inicia un proyecto con unos compañeros, si ves que hay feeling, continúas colaborando y seguro que al final surgirá algo nuevo, aunque de momento no hay nada en concreto. Pero sí hay materia prima e interés para que en un futuro salga algo nuevo porque se han quedado algunas cosas en el tintero y nos vemos y hablamos o en los eventos o por correo electrónico. Siempre surgen nuevas ideas y yo creo que a ellos también les gustaría, igual que a mí, sacar adelante un proyecto conjunto.

 


Teoría e historia de las adivinanzas, de Ramón Almela Pérez

Teoría e HistoriaTeoría e historia de las adivinanzas es un libro, realizado por el catedrático de Lengua Española, jubilado, Ramón Almela Pérez, que se ocupa básicamente de las adivinanzas de la lengua española consideradas populares. Lo que se estudia en la obra no son las adivinanzas individualmente consideradas, sino el tipo de texto que se conoce como adivinanza. Se propone por primera vez en la bibliografía lingüística una teoría de esta clase de texto: marco, categorías, tipos afines… La adivinanza no es un juego “de” palabras, sino un juego “con” palabras, que une ingenio y belleza. El interés por descubrir qué es algo que se describe, pero que no se nombra, es tan antiguo como la humanidad. El lector encontrará en este trabajo conceptos científicos fundamentados, la línea histórica que une a las adivinanzas con los antiguos enigmas (Biblia, literaturas clásicas, etc.), la exposición de sus principales características y un repertorio de 2.000 ejemplos.

Esta obra pertenece a la colección Editum signos, y está dividida en cinco partes, aunque también cuenta con un prólogo y una presentación. La estructura del libro es:

– Un prólogo escrito por el Rector de la Universidad de Murcia José Orihuela Calatayud.

– Una presentación del libro.

Después nos encontramos con las cinco partes en las que se divide la obra:

1) Incluye los cinco primeros capítulos y se llama “precedencias”.

2) Bajo el nombre de ” adivinanzas populares del español” engloba los capítulos 6, 7 y 8.

3) El capítulo más largo, reúne los capítulos 9, 10, 11, 12, 13 y 14 con el título de “teoría de las adivinanzas”.

4) Titulada “Valores complementarios” y en la que se integran los capítulos 15, 16, 17 y 18.

5) Contiene los dos capítulos finales: uno con referencias bibliográficas y otro con un amplio conjunto de adivinanzas.


Presentación del libro Teoría e historia de las adivinanzas

PRESENTACIÓN ADIVINANZAS-1


Próxima presentación: Grandes Momentos Líricos

PRESENTACIÓN GRANDES MOMENTOS LÍRICOS


Rituales líquidos. El significado del agua en el ceremonial de la Corte de Castilla (SS. XIV-XV)

ritualesEste libro de la autora Diana Pelaz Flores, está estructurado en siete capítulos claramente diferenciados, en los que se explica la utilidad y el simbolismo que tenía el agua en la Corte de Castilla en los siglos (XIV y XV):

Prefacio. Presencia del agua en el escenario ritual de la corte castellana.

Un discurrir constante. Los estudios acerca del agua y el ceremonial en el panorama historiográfico actual.

La solemne limpieza . El agua en el ritual de la coronación.

“Lavar las manos por pico de aguamanil”. Dar aguamanos en la mesa regia.

Una nueva vida a través del agua. La atribución del nombre de los oficiales de armas.

Epílogo. La versatilidad simbólica del agua.

Fuentes y bibliografía citada.

Esta obra se ha publicado gracias a  la colaboración del Proyecto de Investigación El agua en el imaginario de la Castilla bajomedieval  financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.


España viste a la francesa: entrevista a Arianna Giorgi

FotoArianna

En esta entrada mostramos la entrevista realizada a Arianna Giorgi, Doctora en Historia del Arte con mención Europea por la Universidad de Murcia. Está especializada en historia social del vestido en Europa, y es autora de más de una treintena de publicaciones. El motivo de la entrevista es la publicación de su libro España viste a la francesa. La historia de un traje de moda en la segunda mitad del siglo XVIIque pertenece a la colección Editum artes. En esta la autora hace un recorrido por la capital española y revela el significado de las vestimentas, así como los vetos y las alianzas protagonistas de finales de siglo XVII. Asimismo, muestra la evolución de personajes como el Marqués de Lapilla, Juan José de Austria y Fernando de Valenzuela quienes exhibieron estos atuendos hegemónicos como ostentación del rango y de la propia clase social.

Pregunta: ¿Qué o quién le inspiró para realizar este libro?

Respuesta: Todo empezó durante mis prácticas en el Musée de la Mode et du Textile en el Palais du Louvre. Y allí me encontré con una de las piezas más antiguas conservada: era la casaca de Robespierre que, a pesar de brillar por su simplicidad, escondían ricos bordados que insinuaban una distinción social.

P: ¿A quién va dirigido este libro? ¿Qué le diría a la gente para motivar a su lectura?

R: El libro no va dirigido solo a especialistas e historiadores, también a todos aquellos que quieran conocer cuestiones relativas al vestido a través de personajes históricos.

P: ¿Cuánto tiempo le llevó elaborarlo?

R: Aunque se inspire en mi tesis doctoral, debo admitir que estuve un par de años con su elaboración. Y como siempre el azar y las circunstancias que se alían para que las cosas salgan.

P: ¿De dónde proviene su gusto por la historia social del vestido en Europa?

R: Imagen y apariencia son conceptos en los que trabajaba mi directora, Concepción de la Peña, y los códigos y las aspiraciones sociales lo son de mi director, Antonio Irigoyen. Así que yo me dejé fascinar por el poder de la imagen y la imagen del poder, con su distinción y su identidad cultural.

P: ¿Qué aporta España viste a la francesa. La historia de un traje de moda de la segunda mitad del siglo XVII al estudio de la Historia del vestuario en Europa y a la Literatura?

R: Desentrañar las cuestiones sobre el vestido a la francesa que convertía al hombre moderno en el actor social que se definía por el estilo de vida, que iba asociado al rango, a la ostentación y prestigio social.

P: En su libro indica que este estudio se centra exclusivamente en analizar el uso del vestido y de los hábitos masculinos y no en la figura femenina porque siempre ha sido más explorada por la historiografía de la época moderna. ¿A qué cree que se debe esa mayor preferencia por investigar la figura de la mujer?

R: Mucho tiene que ver con la casi total subordinación a la economía del marido. Es sobre todo desde principio del siglo XIX cuando la mujer se convierte en símbolo pecuniario y estatus del marido. Por eso, vestían faldas muy amplias y corsés que limitaban sus movimientos físicos y le impedían realizar cualquier trabajo útil.

P: ¿Qué opinión tiene sobre la forma de vestir de los españoles en el siglo XVI? ¿Piensa que sería posible ver a alguien vestido así en el siglo XXI?

R: El vestido a la española subrayaba la austeridad y la rigidez que reflejaban los valores de la Monarquía Católica al mismo tiempo que sus formas y el color negro manifestaban el dominio de su imperio político. La golilla, las cruces y el protagonismo del color negro inspiraron la colección de Ralph Lauren de 1994.

P: ¿Cómo asimiló o vivió la sociedad española esa transición del “vestido estancado español” al “vestido a la francesa”?

R: Fue un proceso relativamente lento que comenzó en la corte y que luego filtró a la sociedad madrileña. Los primeros en aceptar este atuendo fueron los que procedían del mundo militar y político, entre ellos don Juan José de Austria y el rey Carlos II. Así empezó a calar entre los nobles y la población madrileña que adoptó la pluralidad  y mescolanza indumentaria. Algo que queda patente en el El auto de Fe de Francisco Rizi.

P: ¿Piensa que en nuestra manera de vestir actual todavía hay algo de influencia de aquella forma de vestir francesa del siglo XVII?

R: El traje de caballero que se usa en la actualidad tiene sus orígenes en el reinado del Rey Sol. Precisamente el vestido a la francesa es su antecedente y estaba formado por casaca, chupa y calzón, como el traje tradicional se compone de chaqueta, chaleco y pantalón.

P: En el libro encontramos que Don Juan José de Austria desempeñó un papel importante a la hora de introducir la vestimenta francesa en España, ¿cree que lo hizo para intentar situar a España a la altura de Francia o simplemente porque se sentía atraído por la forma de vestir del país vecino?

R: Probablemente la practicidad de estas prendas le cautivó al principio pero no se pueden negar sus numerosos intentos por sellar una alianza con el país vecino. Basta recordar la boda entre su hermanastro Carlos II con María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV.

P: ¿Qué opina sobre la casaca francesa? ¿Por qué piensa que tuvo tanto éxito?

R: La casaca representa un gran hito dentro del mundo militar ya que sustituyó la armadura metálica. La cuestión del uniforme no era una cuestión baladí: era todo un signo de identidad, una muestra más de la hegemonía francesa y, como tal, se difundirá por el resto de Europa.

P: ¿Hay alguna vestimenta o prenda francesa o española del siglo XVI o XVII que le haya llamado especialmente la atención? ¿Por qué?

R: Una de las prendas más interesante de la época moderna es sin duda la capa. Era una prenda suelta de abrigo sin mangas y abierta por delante que se convirtió en seña de identidad española frente al afrancesamiento de finales del siglo XVIII y durante el Motín de Esquilache.

españa viste

P: ¿Por qué el ser humano, a lo largo de la Historia, le ha otorgado (y le sigue otorgando) tanta importancia a la vestimenta?

R: La vestimenta  representa un paradigma cultural y personifica el privilegio social y cultural. Por eso, se promulgaron las Leyes Suntuarias ya desde la antigüedad, con la finalidad de mantener y marcar las diferencias estamentales. Pensamos que la globalización ha abatido estas barreras sociales, sin embargo hoy en día también vivimos en una sociedad de las apariencias.

P: ¿Cree que hoy en día también es posible identificar la condición social de cualquier persona solamente por su forma de vestir?

R: Por supuesto, el vestido nos habla de su portador. Hoy más que nunca domina nuestra vida, nuestra sociedad, nuestro tiempo. Se trata de imágenes reales o inventadas que tienen que ver, antes que nada, con la percepción de las personas en la sociedad, con lo primero que se aprecia de ellas, con la primera imagen que se tiene de ellas y con la apariencia que se quiere (o no) transmitir.

P: Háblenos sobre su experiencia profesional

R: Imparto anualmente el seminario de “Metodología de la Investigación: Artes y Humanidades” de la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad de Murcia (EIDUM) y he realizado estancias de investigación en la Università di RomaTre y en el Musée des Arts Décoratifs – Palais du Louvre donde he desempeñado el cargo de conservadora para el Musée de la Mode et du Textile. He participado en múltiples congresos internacionales así como en numerosas obras colectivas y revistas científicas. Desde hace años, me dedico también a la traducción especializada, corrección y peer review de catálogos y artículos en revistas científicas. Actualmente también colaboro con publicaciones periódicas, entre las cuales destaca Historia National Geographic.

P: ¿Tiene en mente publicar un nuevo libro? De ser así, ¿podría adelantarnos algo?

R: Ahora mismo estoy trabajando en un libro sobre el corsé, femenino y  masculino. A pesar de que se asocie casi únicamente como un accesorio femenino, hubo períodos en los que el hombre también ha utilizado esta pieza destinada a ceñir la cintura corrompiendo las formas y los órganos internos del cuerpo humano.

 

 

 

 

 

 


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